viernes, 29 de marzo de 2013

FILOFASCITAS


LA COLUMNA DEL VIERNES


 

Pedro y Elena tenían ya la vida resuelta.

Ahora no van a tener nada, ni siquiera techo propio. Y la pensión no da para el alquiler, para los gastos suyos y de la familia de su hija, también sin techo, y encima para seguir pagando al banco lo que se sigue debiendo.

No había sido fácil hasta ahora, desde que se vinieron del pueblo a la ciudad, hace ya 45 años, hartos ya de aquella fábrica de calzado que daba para la manutención pero para pocos sueños.

Y cuándo parecía que ya las cosas se habían encauzado más o menos bien, todo se ha complicado de manera espectacular.

 
Yo conocí a Luisa, la hija de Pedro y Elena, hace quince años. Los dos trabajábamos como periodistas en una cadena de televisión. Solicitamos una hipoteca,  nos compramos un modesto piso de dos habitaciones y nos casamos. Tuvimos una hija, Sandrita.

Hace cinco años y unos meses hubo un ERE en mi empresa y los dos  fuimos a la calle. El subsidio por desempleo se agotó y no ha habido manera de encontrar trabajo, ni de periodistas ni de nada.

 
Ya no podíamos seguir pagando la Hipoteca.  Nos embargaron la vivienda. Tuvimos que irnos a vivir con mis suegros.

Pero al banco había que seguir pagándole. Con la pensión de mi suegro no se podían cubrir ni la mitad de los gastos: gastos fijos, comida, ropa, libros y material escolar de Sandrita, y la cuota del banco…Mis suegros nos habían avalado y tuvieron que malvender su piso, antes de que se lo quitaran también, e irnos de alquiler a otro más modesto. Ni Luisa ni yo encontramos un trabajo con una cierta estabilidad y las reservas se van agotando. La cosa está mal, muy mal.

 
Cuándo hay alguna manifestación para defender los derechos de quienes, como nosotros, se encuentran al borde de la marginación social a causa de unas leyes clara y reconocidamente injustas, Luisa y yo acudimos.

El otro día  la PAH nos convocó a una concentración en la puerta de un responsable del PP que tienen que votar, dentro de poco, la modificación de la actual normativa.

Fuimos, dimos algunos gritos, pegamos algunos carteles. Pedimos, especialmente, la dacion en pago, para que en casos como el nuestro, la deuda quede saldada con la entrega de la vivienda causante de esa deuda.

Pedimos también que se prevea la existencia de viviendas sociales, con alquileres reducidos, para poder tener un sitio dónde vivir hasta que se arregle la crisis de empleo y podamos ir saliendo de esta tremenda situación.

Aparte de eso, todo transcurrió de manera totalmente pacífica, no amenazamos a nadie. Simplemente llamamos la atención de los medios de comunicación para que se escuchen, una vez más, nuestras reivindicaciones.

 
Ahora, la Delegada del Gobierno en Madrid, señora Cifuentes, y el señor Hernando, que no sé que cargo tiene en el partido que gobierna, dice que somos unos PROETARRAS y unos FILOTERRORÍSTAS, o algo así.

Esto es increíble, Luisa y yo no entendemos nada. No podemos ya entender nada. Solo me queda el escape de devolverles el insulto, probablemente tan exagerado como el suyo. Yo diría que la Señora Cifuentes y el Señor Hernando son unos FILOFASCISTAS a ver que tal les sienta. Seguro que no les molesta ni la milésima parte de lo que a nosotros nos dolió. Estúpidos.

 
N.A.- Esta historia es ficticia, los personajes citados: Pedro, Elena, Luisa, Sr. Cifuentes y Sr. Hernándo, no existen. Son fruto de la imaginación del autor.

 

R. GARANDA  R.