martes, 4 de junio de 2013

Surrealismo

EL OJO DEL FOTOGRAFO



Este blog arrancaba hace ya algunas fechas con una fotografía de una cascada roja. Fue la primera entrada. Y ahí comenté que aquella imagen se había obtenido en uno de los parajes más surrealistas que haya tenido ocasión de conocer, y os anunciaba que en alguna entrada posterior mostraría escenas de aquel sitio.


Pues bien, aquí lo teneis. Todas las fotos de esta aportación pertenecen al Rio Tinto, en Huelva, que debe su color a los minerales que arrastra en suspensión de las explotaciones mineras que lo jalonan.


El río, sus colores, contrastados y saturados, y el entorno sugerían buscar una nueva visión de la realidad, y presentar imágenes descontextualizadas, donde las formas, los colores y las texturas sean más importantes que la realidad reflejada en sí, en una búsqueda de armonías o rupturas que sólo transmitan sensaciones.


Para los surrealistas, que buscaban el automatismo, donde el subconsciente reflejase los instintos del alma, la pintura significaba la vía para que mediante figuras abstractas o figurativas se desarrollase su inspiración y sus sensaciones  a través de los pinceles.


El Río Tinto tiene mucho de onírico y surreal, y con una cámara en la mano la tentación era más que notoria. 
Agua, reflejos, colores saturados, rojos intensos.... Un tapacubos de un coche sobre una roca en el fondo del río...


Una higuera seca con el contrapunto ocre y rojo del agua tóxica y ácida...



O la misma ribera donde el agua va del más intenso bermellón a dorados teñido de azufre...


Al final sólo es eso, un río, con las aguas rojas, ocres en mitad de un paisaje minero. Verlo con otros ojos, buscarle el contrapunto adecuado hace que nos quede una impresión más o menos duradera. 

Yo por lo menos, me he quedado con ganas de volver. ¿No os parece?

JLROMERO