lunes, 28 de octubre de 2013

Desde la Atalaya



En Puerto de Vega hay una atalaya que se llama La Atalaya. Si desde ella miras al Mar, tendrás toda Asturias y toda tu vida detrás. Y delante, mirando pausadamente, el mar y el cielo se juntan en un momento por llegar…


Desde la Atalaya

Detrás el mundo,
la gente, la historia.
Mi gente, mi historia,
mi vida.


De frente el ángulo agudo,
con vértice infinito,
inalcanzable,
ni siquiera con el sueño
inmenso de la eternidad.

Detrás de mi, con mi historia
están mis llantos,
mis fiestas,
los sueños descartados,
la vida acompañada,
la soledad elegida
en un voluntario espacio,
para las vidas truncadas.

Delante apenas queda nada,
por muy lejos que se vea el firmamento,
si el cielo es plano, el mar lo es mas,
por mucho tumulto que encierre dentro,
el mío está atrás.

Atrás, en pequeñísimos espacios
dónde aún existo,
dónde aún disfruto,
dónde aún lamento.
Ahí aún hay sueños inconclusos,
poemas en plena cocción,
amores inagotables,
amistades delicadas,
esperanzas mantenidas
con frágil devoción.

Ahí delante he de ir,
sin prisas,
paso a paso,
queriendo cumplir
el objetivo involuntario
que pueda justificar
mi presencia aquí.

Desde esta Atalaya
llegaré a ese ángulo
agudo, cerrado, sin salida,
cuándo ya esté bien,
cuándo todo lo de detrás,
mis rincones,
mis tiempos
mi vida esté bien.
Cuándo tres besos amados
y un  puñado de abrazos amigos
cierren mi circulo,
sin importar su medida,
y me permitan cruzar la raya
en el momento feliz
de la despedida.

Ricardo Garanda R. (Toledo, 4-5-13)