viernes, 31 de enero de 2014

¿Qué nivel de presión soporta la mayoría absoluta?



LA COLUMNA DE LOS VIERNES

¿Qué nivel de presión soporta la mayoría absoluta?

Los gobiernos tienen fines. Y planes para conseguirlos. Este gobierno ha tenido objetivos concretos desde el principio, desde el momento de elegir a una persona u otra para un ministerio. A veces necesitan la más experta, el de carácter más adecuado, la más lista, el más ansioso… Pero siempre una elección referenciada con los fines, con los objetivos a conseguir en cada Ministerio.


Fines y objetivos definidos, bien porque los marca su idiosincrasia, bien porque los distintos grupos de presión saben vendérselos o cambiárselos por votos o medios materiales para intentar conseguirlos.

Y a éste gobierno, como no podía ser de otra manera, se le supone el diseño previo, la preparación de la estrategia para poner sus planes en marcha, los suyos ideológicos y los impulsados por terceros antes de ser gobierno y mientras lo es.

Es seguro que esa estrategia ha de configurarla teniendo en cuenta la oposición, la de los demás grupos parlamentarios, la de las organizaciones políticas y sociales en la calle, la de los profesionales afectados. Solo cuándo están seguros de poder superar esta oposición al cien por cien o casi, es cuándo ponen sus proyectos en marcha.

Pero este gobierno partió con un resultado de mayoría absoluta en el Estado, en la mayoría de CC.AA. y en muchos ayuntamientos, también el de Madrid, y el de Burgos. Las posibilidades de superar oposiciones y algarabías eran pues muy altas, lo vieron muy fácil desde el principio. Iba a ser un partido ganado y ganador si o si. 

Encima se encuentran con que con la situación de crisis económica tan bestial bien se puede convencer a los insumisos que todo se hace por el bien del pueblo, para poder salvar sus sueldos y sus trabajos. Nuestra gente nos apoyará y el resto tendrá que entenderlo. ¡Adelante!. 

Y se pusieron manos a la faena. A privatizar servicios municipales, sanitarios, servicios públicos de todo tipo, favoreciendo a sus amigos, a los que les apoyan para que defiendan lo suyo, lo ideológico y lo material. A reformar las leyes laborales para que esos amigos, entre otros, pudieran despedir y reducir salarios de manera escandalosa. A despedir ellos mismos a miles de trabajadores y trabajadoras de la propia Administración. A dar amnistías fiscales que beneficiasen, otra vez, a su gente próxima, mientras asfixian a los que menos pueden y a los eventos culturales. Y a dar cumplida satisfacción a su principal lobby, la Iglesia Católica, con una adecuada ley que recorte las posibilidades de aborto todo lo  posible (es decir, todo) y con una ley de enseñanza que situara mejor las mentes de los jóvenes y los bolsillos de los centros religiosos. En fin, se pusieron a conseguir sus fines. Era fácil, la gente se asustó y eso lo hizo más fácil aún.

Era el momento ¡todo para salvar al país de la ruina que dejaron los socialistas!

¿Qué  está ocurriendo entonces? ¿Por qué empiezan a atascarse las cosas, los proyectos?
Los Hospitales de Madrid no se pueden privatizar, y encima los trabajadores y las trabajadoras ganan la huelga de la limpieza viaria, el Ayuntamiento de Burgos tiene que dar marcha atrás, en Castilla la Mancha hay que reingresar a centenares de trabajadores y también hay que paralizar privatizaciones y cierres en Sanidad, se reabre el expediente del accidente de Metro en Valencia después de cerrar  su TV como consecuencia del rechazo del ERE presentado, el apoyo al referéndum para la independencia de Catalunya cada vez es más fuerte, y lo mismo ahora han de dar servicio sanitario a todos los emigrantes, sea cuál sea su situación.

Y el remate, la Ley Antiaborto (ellos lo llaman de otra forma) del Sr. Gallardón, que arde en deseos por vengar a su padre, parece que se atasca,  que está verde, que tiene que dar aún algunas vueltas. Y la Ley de Educación religiosa (soy consciente de que exagero, pero me gusta) del señor Wert, ya aprobada, suspende y tiene que esperar al curso que viene.

Estoy seguro de que la Sra. Cospedal (si fuera anglosajona sería “Del Hierro”, como la famosa dama de aquellos lares) no entiende nada. ¿Y para esto la mayoría absoluta?, ¡pues vaya gaitas!  Por eso se ha enfadado con los jueces y ha dicho lo de que las decisiones las ha de tomar el Ejecutivo. Haciendo amigos.

 Desde que llegaron al poder se han ido peleando con todo lo que se mueve, y como iban sobrados, pues también se han dedicado a pelearse entre ellos. A mí me parece exagerada la comparación con la situación que vivió UCD, pero deben ser los dos únicos casos en Occidente que se pelean entre ellos teniendo el poder con mayoría absoluta. ¡Qué grandes!  

Debieron tener un fallo de cálculo, la presión es mayor de la que habían pensado, y se les está haciendo dura. El previsto ataque al principal partido de la oposición y a los sindicatos de clase ya no basta. Se han cubierto, se han expuesto menos, ya saben lo que es tener un gobierno de derechas con mayoría absoluta y han actuado en consecuencia. Mi aplauso, pero esto es otra historia.

La movilización se ha extendido, en cantidad, calidad y variedad. Aunque a veces no lo parezca, la sociedad está adquiriendo mayores niveles de democratización, está recuperando algunas esencias del  Movimiento ciudadano, y han surgido con una fuerza tremenda los Movimientos de profesionales, en sectores muy especializados como son Sanidad y Educación. Solo faltaban las muestras de apoyo internacional, como en otros tiempos. Bienvenidas fueron entonces y Bienvenidas lo son ahora.

Están de los nervios. Con los graves problemas internos y de tribunales que tienen, si no encuentran nuevos argumentos que convenzan, esta sociedad los va a fagocitar. Ellos creen que necesitan tiempo para levantar el vuelo y situarse mejor para las elecciones de 2015 y 2016. Yo personalmente pienso que les vendría mejor adelantar todas las elecciones a mañana mismo. 

Solo me da miedo cuando pienso en la reacción de un gato acorralado.

Ricardo Garanda Rojas
@rgarciaaranda