miércoles, 12 de febrero de 2014

Dalí

EL OJO DEL FOTÓGRAFO

Dalí

Hola de nuevo. Un nuevo miércoles acudo a la cita con este rincón. Hoy tiro de archivo para recordar un viaje al paraiso del surrealismo. La fotografía también sirve de refresco de la memoria. Y yo mismo me he sorprendido rebuscando en mi disco duro otros tiempos y recordando el pasado.

Concretamente estas fotos tienen mas de 9 años y estan hechas con una modesta cámara compacta. Aun así han resistido el paso de los megas por ellas y tienen la virtualidad de hacernos revivir tiempos pasados (y felices)...





 He decidido recuperar parte de unas vacaciones en la Costa Brava recorriendo el triángulo de Dalí: Figueres, Cadaqués, Púbol. En esa zona todo recuerda al genio. Arte en la calle. En los museos. 
En las casas y palacios en los que habitó con su amor, Gala, y compartió arte con sus amigos.
 Lo que daría por haber podido contemplar aquellos momentos mágicos compartidos con Lorca, Buñuel..


Desde las ventanas de la casa Dalí en Cadaqués se ve una postal del Mediterráneo que por sí sola ya es un cuadro con un marco natural desde el que el genio veía amanecer desde la cama.



Bajar a la playa, y ver esas barquitas marineras, que parecen puestas para ser recogidas en un lienzo transmitía una sensación de paz y de tranquilidad que justifica en viaje al santuario del artista.



 De vuelta al bullicio de la populosa Figueres, el arte del maestro inunda las calles, los museos, las tiendas. La descomposición de un retrato del artista reconstruido en un cilindro de espejo permitió a las transgresoras de mis hijas de posar y exhibirse con el descaro que sus pocos años facilitaban. Los reflejos del artista motivaban a las niñas que se empapaban de arte.


 El teatro-museo Dalí: un exceso en todos los sentidos y para todos los sentidos. Proporciones colosales, el genio del artista en cada rincón y en cada detalle de semejante colección de obras maestras del surrealismo.


 Entre ellas, el retrato de Mae West que puede usarse como un apartamento. Quizas una de las demostraciones mas evidentes del juego de la perspectiva y de lo importante que es el punto de vista para la fotografía. Hice la foto de arriba porque la de abajo engaña a la mirada con las perspectivas para componer el retrado de Mae West con mobiliario de un apartamento. Os pido disculpeis la poca calidad de las imágenes, pero la compacta en entornos no tan luminososos sufría para captar los detalles.


 Y para cerrar el triángulo daliniano, el castillo de Pubol, mausoleo de Gala y última morada del artista. En los jardines desde fuentes adornadas con neumáticos y anuncios de los años 60 hasta elefantes que se pierden en el cielo...




 Y quiero cerrar esta aportación con una foto que no tiene que ver directamente con el tema, pero que la obtuve en ese viaje por la costa Brava en uno de sus puertos y que no consigo ahora recordar cual es. Recuerdo eso sí que me impresionó la silueta unidimensinal de la mujer, recortada contra el azul del cielo y del mar. Siluetear con un estilo minimalista una figura humana para que la luz y el paisaje atraviesen sus formas reduciendo a los trazos esenciales la materia bien podría habérsele ocurrido al loco genial. 
Si alguno de los lectores o lectoras de este blog recuerda el puerto o el nombre de la estatua les estaré muy agradecido. No hay nada que me siente peor que olvidarme de las cosas. A lo mejor es por eso que las fotografío para recordarlas...





Y hasta aquí este paseo por un artista universal. Espero que haya sido de vuestro agrado. Si es así, nos volvemos a ver en 7 días. Chaoooo!!

JLROMERO

@romerojl