miércoles, 5 de febrero de 2014

El general invierno

EL OJO DEL FOTÓGRAFO

El general invierno



Hola de nuevo a todos y todas. Un nuevo miércoles nos encontramos para dar un paseo por algunas miradas recogidas a través de un objetivo. Hoy os presento al general invierno. Siluetas de árboles, en su esencia más pura, invernando a la espera de la primavera.




 No parece, en principio, que el invierno sea la mejor época para salir al campo a hacer fotos. Hace frío, en ocasiones llueve, hay nieblas, y todo eso son condiciones hostiles para el fotógrafo, y lo que es más importante, para la cámara. Las cámaras no se llevan muy bien con la humedad y el frío. Las baterías se descargan antes, las lentes se  empañan, las manos se quedan insensibles...



 Pero a cambio los que amamos la fotografía en soledad disfrutamos de unos momentos de paz y tranquilidad para pensar, para disfrutar de la belleza del entorno. 
También el invierno tiene su encanto.


 Una de las mayores ventajas del invierno es poder captar la belleza desnuda de los árboles. Ver su anatomía desprovista de la efervescencia con que los viste la primavera, sus siluetas, su geometría, su estructura. La arquitectura natural de la que se proveen para soportar en su momento, hojas, flores, frutos... y los nidos de las aves que en sus ramas buscan cobijo.


El escorzo del crecimiento, las ramificaciones pequeñas en contraste con cielos de un azul intenso, las siluetas a contraluz que dibujan el mapa de la savia que llega hasta la última yema preparada para brotar llena de vida cuando la primavera anuncie el fin de las heladas.



 La luz del invierno. Esa luz filtrada por la niebla o por la bruma. Por esas nubes bajas que aportan misterio al atardecer. Ese sol que no calienta, pero ilumina con luz fría toda esa naturaleza dormida, expectante...


 Sol de media tarde se se cuela por los ojos del puente, mientras las ramas descarnadas se miran en el cristal del agua tranquila, remansada como un espejo.


Como si de una radiografía se tratase, los árboles desnudos muestran sus más íntimos secretos, en este caso decenas de nidos donde las cigüeñas crían. Antes el refranero hablaba de aquello de por San Blas a la cigüeña verás, pero en una transmutación de su propia naturaleza estos gigantes del aire ya han decidido no emigrar hacia el sur y quedarse de manera permanente a disfrutar en nuestra tierra del general invierno.  Así también se convierten en compañeras de paseos y excursiones fotográficas.


Hasta aquí la aportación de esta semana. Espero que hayais disfrutado de esta galería como yo lo he hecho preparandola para vosotros. Si os ha gustado, os espero de nuevo la semana que viene por este rincón. Chaaaaoo!

JLROMERO

@romerojl