viernes, 7 de febrero de 2014

"No me lo puedo creer.... Con el Aborto otra vez….."

LA COLUMNA DE LOS VIERNES


"No me lo puedo creer,
Con el Aborto otra vez….."



Había quedado con mi amigo Fernando, pero al final no pudo ser. En mi motocicleta me fui a la Estación del AVE. Seguro que allí me encontraría con mogollón de compañeras y compañeros que se unirían a la reivindicación del Tren de la Libertad.
Tampoco. Un grupo de mujeres de una asociación feminista, alguna otra cara conocida y mi compañera y amiga del sindicato (menos mal) Puri con su compañero. Me subí al tren. No sé, me empecé a desmoralizar un poco. A ver Ricardo si no tiene esta movida tanta repercusión como tú crees….Me dormí .

Ya en la estación de Atocha, dudoso yo y con mis dolores de lumbago (va siendo uno mayor ya para éstos líos) me voy recorriendo la Estación. Un grupito por aquí, otro por allí, poca cosa. Tranquilo, Ricardo, es aún pronto,  apenas son las once.
Subí a la Glorieta y me acomodé en un murito para estar más cómodo. Y aquello empezó a hervir. Atocha empezó a moverse. Cómo bandadas de estorninos haciendo caprichosas figuras con sus movimientos: gente para acá, gente para allá. Al Ministerio de Agricultura, al hotel Mediodía, a la entrada baja de la Estación, hacia la cuesta Moyano… movimientos suaves como el mar en estío.
Cientos, miles, más miles, muchos miles de personas, diezmiles, varios diezmiles de mujeres apoyadas por muchos hombres que queríamos estar allí con ellas.
Un poco desconcierto, no se sabía muy bien dónde había que situarse. Pero todas y todos sabíamos que había que llevar una carta al Parlamento. Sabíamos hacia dónde teníamos que mirar. Suficiente.

"Mujer, si no luchas
Nadie te escucha"
Un par de asociaciones de mujeres asturianas, Mujeres por la Igualdad, de Barredos, y Tertulia Feminista Les Comadres, de Gijón, tuvieron la idea y prendieron la mecha: Ir en Tren a Madrid a llevar una carta reivindicativa. Lo llamaron “El Tren de la Libertad”, porque en él se iban a montar mujeres que reivindican, una vez más, su libertad para decidir sobre su propio cuerpo, sobre tener un hijo o abortar  sin que se lo digan ”los padres de la Iglesia o los padres de la Política”. Mujeres que respetan mucho su vida y la de sus posibles hijos, solo ellas saben cuánto respetan ambas, no van a permitir que nadie venga a marcarlas el camino desde la imposición.

Al grito de “Si, Si, Si, Asturias ya está aquí” entendimos que aquello se iba a mover. Pero tanta gente se mueve lento.
En cuestión de un mes escaso, había cundido la voz, empezaron a incorporarse a la idea organizaciones políticas, sociales y asociaciones de Mujeres de diversos puntos de España y del Mundo: de Hospitalet y  Móstoles, de Guadalajara,  Albacerte y Talavera; y de Alicante, Cantabria, Sevilla y Barcelona; y de Estonia, Bruselas, Suecia, Cuba, Londres, México…
Era un sueño, una idea modesta que surge con ánimo de ser universal se había convertido, efectivamente, en una movilización universal. Aquello fue una gran movida que necesitó la inestimable participación de  la Secretaría de la Mujer de  CC.OO., la organización feminista más importante, tanto por su número de militantes como por su capacidad reivindicativa. ¿Quién no entiende esto?.
La fuerza ilusionante de la reivindicación justa y la capacidad organizativa y convocante necesarias. Siempre ha sido un gran cóctel para el éxito 


 “Por un aborto libre y legal,
 fuera el Gobierno
 por fascista y patriarcal”
Aquello empezó a moverse, despacio, nadie nos iba a meter prisa. No era ya momento de correr sino de cantar, gritar eslóganes contra los impositores. Los religiosos: “Hartas de la Iglesia, no nos da la gana de seguir aguantando Talibanes con sotana”, “Aquí mandan los curas como en la dictadura”.  Y los civiles, el más oído: Gallardón Dimisión, por fascista y por ...(la rima es la rima) y el más cantado: “Hoy todas las mujeres tenemos un deseo de libertad,. derechos pa lante, machísmo pa tras”.

Se estaba entregando la carta reivindicativa en Las Cortes y el final de la Manifestación acababa de salir de la glorieta de Atocha. Eso es mucha gente. Y ¡¡Sorpresa!! Sin poli. Es como si la delegada de Gobierno hubiese querido estar también allí y saludarnos. (ya sé que flipo, pero es que soy algo romántico y sueño)

Y luego, la Asamblea. El Marcelino Camacho a tope. La gente haciendo cola en la calle para ir entrando según salieran otras. Dentro un hervidero. Cincuenta portavoces habían pedido la palabra. La de Las Comadres saludó, agradeció y leyeron el texto: “Porque yo decido desde la autonomía moral….Porque soy libre invoco la libertad de conciencia…Porque vivo en Democracia acepto las reglas de juego que deslinden derechos de pecados, y ley de religión…”

“Ellas deciden, nosotros apoyamos”.
Dijeron que estas mujeres y otros muchos millones de mujeres no van a renunciar a su libertad una vez que ya la han saboreado. Estoy seguro. Y nosotros con ellas.

“El Tren seguirá en marcha…”
Nos vemos en la calle.


Ricardo Garanda Rojas
(@rgarciaaranda)