viernes, 14 de febrero de 2014

El hombre ante el aborto

LA COLUMNA DE LOS VIERNES

El Hombre ante el Aborto

No es la cuestión del Aborto algo que pueda entrar en la respetuosa bolsa de las cosas a compartir entre el hombre y la mujer. Ni siquiera es un tema en el que tengan parte de decisión otros hombres u otras mujeres. Sobre esta cuestión no. La decisión es única y exclusivamente de la mujer que ha de decidir si las circunstancias de todo tipo la permiten ser madre o no en ese momento concreto de su vida. Al menos así debiera ser.

Pero parece que a estas alturas de civilización, cultura y pretendido laicismo las cosas en este terreno no son tan evidentes. Por eso me hago la siguiente pregunta ¿Cuál es la capacidad real de decisión del hombre sobre esta cuestión, antes o en el momento de presentarse? Podemos analizarlo desde tres distintos niveles que a mí se me ocurren:

1er. Nivel. La pareja. Al Señor Gallardón, le oí decir en una entrevista: “Yo tendría un hijo con malformaciones”. Magnífico, nos parece muy bien, pero no sería él quien lo tuviera, sino su mujer. Tal vez ella piense lo mismo o tal vez no.

 En ese momento en el que la mujer debe decidir si continuar adelante con el embarazo o no, el problema se suavizaría si ambos estuvieran de acuerdo en la decisión (no quería dejar de decirlo por muy obvio que sea). Pero si no es así, si a cada miembro de la pareja le parece que la decisión correcta es la contraria al del otro, ¿estarían las fuerzas equilibradas? Para el hombre, la alternativa a no ser tenido en cuenta puede llegar a ser la separación de la pareja a cambio de nada, él no puede elegir parir o no. Pero a la mujer, llegados a ese extremo, le puede ser más fácil decidir la separación de su pareja a cambio de llevar adelante su decisión en lo que puede parecerle “la cuestión fundamental”.

No es decisión de pareja. No está en las posibilidades del hombre forzar una decisión contraria a la que la mujer desea.

2º Nivel.-Las Instituciones.- No quisiera yo exagerar en mis conclusiones, pero parece como si la falta de espacio del hombre en la toma de decisiones en el contexto de la pareja, quisiera suplirse en ámbitos de mayor poder: las instituciones, el gobierno, el parlamento… En cualquier caso es aquí donde el hombre puede hacerse fuerte si el entorno se lo permite.

Y ya es extraño, porque los lobbies que se empeñan en obligar a las mujeres a tomar decisiones contrarias sobre su cuerpo y su vida, utilizan a hombres como instrumento cuándo no les sería necesario en absoluto. En esas organizaciones que presionan desde todos los resquicios del poder, hay mujeres con suficiente preparación y mentalización para cumplir ésta cruzada-misión; pero no, tienen que ser hombres. Pareciera como si, una vez más, no se fiaran de ellas. La Comisión de estudio: hombres. El ministro que ha de defender la ley: Hombre. No podrán evitar tener que confiar en un grupo de mujeres que han de votar a favor de esta ley, pero si pudieran, seguro que no se arriesgarían.

3er Nivel.- El Sobrehumano.- Aquí no me atrevo yo a profundizar mucho, no es mi fuerte. Pero sí hay una cuestión que me sorprende de manera importante. Veamos, hay quienes, por razones ideológico-religiosas defienden que el Aborto no es un derecho de la mujer. Defienden que el derecho de dar vidas o no, es un derecho divino y no tienen los humanos, en éste caso las mujeres, la cualificación necesaria para desviar esos destinos.

Pero, con ese mismo planteamiento ¿Cómo es que, a pesar de ello, nos otorgamos los humanos, en este caso esencialmente hombres, el poder de decidir en contrario?

Concluyo yo que si ésta es una decisión divina, dejemos que la divina providencia provea. No interfiramos con leyes terrenales y, en todo caso, si alguna mujer decide obviar una norma divina, allá ella, que resuelva con su dios o intermediario correspondiente ese conflicto tan personal.

En fin, esto es lo que hay, no me gusta, pero a veces pienso que tenía razón Baglietto, al menos para algunos casos, cuándo decía aquello de que “el hombre de hoy es el padre del mono del año 2000”

Ricardo Garanda Rojas
 (@rgarciaaranda)

Pdt:- Este articulo ha sido publicado en el último número (49) de la Revista  Trabajadora, de CC.OO.