viernes, 14 de marzo de 2014

Democracia popular: Inversión de la teoría de los Vasos Comunicantes



LA COLUMNA DE LOS VIERNES

Democracia popular: Inversión de la teoría de los Vasos Comunicantes


 La necesidad que los seres humanos tenemos de defender el presente y el futuro propio y de los nuestros, en un espacio de libertad, justicia y equidad se puede medir y observar en el  funcionamiento, a veces correcto, a veces invertido, de la conocida teoría y aplicación práctica de los “Vasos Comunicantes”.


En el plomo de las dictaduras es muy difícil, casi imposible, porque el plomo, aún fundido, es muy denso y no fluye bien. Pero el agua cristalina de la democracia se mueve bien por todos los vasos.

En las primeras, el equilibrio es horrorosamente obvio: Poco nivel en las instituciones, poco nivel en la calle.
En la Democracia, sin embargo, todo es al contrario: el líquido fluye y sube con libertad en el vaso de los parlamentos e, igualmente, la calle se rebosa de debate, de ideas, de tendencias variadas.

Pero ¿Qué ocurre cuándo en ésta Democracia el líquido vital comienza a espesarse y a no fluir con facilidad?
No me voy a quedar con las ganas de decirlo: Cuándo en los Parlamentos se pierden los sentidos democráticos, la democracia estalla en la calle.

Y es que no es poder importante el de la mayoría absoluta si ni siquiera te sirve para encontrar apoyos, acuerdos con ideologías próximas, con intereses comunes. Es como si a mi me otorgáis un gran capital  y no consigo que ninguna tienda me venda. Seguiré teniendo un gran capital pero…solo me beneficio de lo que yo me hago.

Y, a partir de ahí, tratar de acallar la calle sólo con productos propios:
                             --Policía con instrucciones de dureza.
                             --Multas por protestas.
                             --Medios de Comunicación comprados.
                             --Leyes represoras.

Se puede convertir en un acto traumático, además de inútil. Con ésas estrategias, sólo se consigue animar a los más radicales y se quedan, cada vez más, sin argumentos pacificadores los más moderados.

Además, en esas tesituras, se empiezan poniendo multas. Se continúa con la imputación jurídica de gentes que se movilizan y realizan huelga, como los 8 de Airbus y muchos otros. El siguiente paso es la modificación de las leyes reprimiendo la libertad de los ciudadanos y las ciudadanas para expresar sus opiniones y sus deseos democráticos. Y se termina cayendo en la tentación de utilizar las propias leyes y las mayorías absolutas para hacer trampas y perpetuarse en el poder, como está a punto de hacer en Castilla la Mancha el gobierno de Dña. María de Cospedal.

Y serán errores de consecuencias incalculables, porque aquí es dónde el Principio Científico se invierte. Ya no estará el líquido de todos los vasos a un mismo nivel. Si en los parlamentos se presiona la democracia hacia abajo, esta democracia surgirá y se desbordará con una energía proporcional hacia arriba en los vasos comunicados de la calle. Y la Sra. Cospedal se podrá encontrar en un palacio de cristal viendo a sus representados, sin poder hablar con sus representados y  odiada por sus representados. Podrá ser una situación muy parecida a una dictadura, pero con una variante singular: seguramente no tendrá a sus órdenes cuerpos represivos propios.

Yo no iría por ese camino.



Ricardo Garanda Rojas


@rgarciaaranda