viernes, 28 de marzo de 2014

Poder absoluto



LA COLUMNA DE LOS VIERNES

 Poder Absoluto

El Señor Fernández Díez se queda, una vez más en la superficie en el momento de expresar sus ideas, no sé si también de sus sentimientos. A juego con su Obra: importante lo que haces, no lo que sientes.  

Habría que decirle al Sr. Ministro del Interior, que la gente protesta, lucha, se desespera, se cabrea y, como consecuencia de todo ello, se manifiesta en la calle porque defiende su derecho a una vida digna. A veces, simplemente, a una vida. Y con las barbaridades que  están haciendo en el mercado laboral, la Sanidad y la cobertura de los enfermos dependientes, se están rompiendo las vidas de muchos, está muriendo gente. ¿Acaso este señor cree que esto no es un derecho absoluto?


Tal vez el señor Ministro, y sus compañeros y compañeras de gobierno, sufren una dramática confusión conceptual, porque al mismo tiempo que niegan la opción a reclamar derechos humanamente absolutos, confunden “la mayoría absoluta” con “poder absoluto” que solo otro régimen que no fuera democrático les otorgaría. ¿Es por ahí hacia dónde quieren ir?
Solo una respuesta positiva, por su parte, a ésta pregunta podría explicar sus palabras y decisiones, las palabras y decisiones de sus compañeros y compañeras de Gobierno, solo las palabras, de momento, de otras personas con poderes fuera del Gobierno de la nación, y las decisiones de su Jefe, mucho más parco en palabras. Primero nos retiran los derechos que nos permitían llevar de manera adecuada una vida digna, y ahora quieren utilizar todos los métodos a su alcance para impedir que nos quejemos.

Y cuándo decimos todos los métodos a su alcance no hacemos metáforas, no exageramos. Este Gobierno, apoyado en su partido, quiere callar a más de media España con métodos dictatoriales y con leyes antidemocráticas. Y quienes hacen eso tienen un nombre y ellos lo conocen. Con ese nombre pasaran a la historia, porque ésta la vamos a escribir nosotros y no van a poder evitarla por muchos medios de comunicación que compren.  

Lo de Ceuta fue un escándalo que solo se explica desde la estrategia del terror como medio disuasorio y quienes dieron las órdenes estaban perfectamente autorizados para ello, solo por eso no ha habido dimisiones. Con 15 muertos a sus espaldas no cabe otra explicación.
Lo del 22M es de libro, ya se hacía hace 50 años en este País. Pero entonces no existía la constatación directa de la realidad a través de las redes sociales: esos paisanos ayudando a los uniformados a poner grilletes, ése revolucionario de extrema izquierda con la bandera de  España en su pulsera. Los Policías que participaron van a tener razón en esto, esos aparentes errores, esas instrucciones tan contradictorias, ese aislamiento ante radicales…efectivamente todo parece un guion escrito por alguien.

Y luego ¿Quién aconseja a esos sindicatos de policía que mientan descaradamente en ciertos medios de comunicación? Quien sacó del almacén la “muleta-espada” y la riñonera con las bolas metálicas y las puso, mintiendo, ante las cámaras, hizo un flaco favor a la institución. Popularmente han perdido muchos puntos en su credibilidad, pero jurídicamente la cosa puede ser muy peligrosa si los jueces dudan de la verosimilitud de las pruebas presentadas. No es extraño que los abogados aconsejen ya que no se hagan declaraciones en las comisarías.

Trampas, mentiras, engaños. Base poco sólida para sus objetivos de prohibir, de coartar, de impedir con leyes o con amenazas de multas y cárcel. Hasta los jueces les dicen ahora que su proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana ni es de seguridad ni es para los ciudadanos, es directamente anticonstitucional porque atenta contra los derechos de quienes pretende defender. 

Cuándo en nuestra historia, relativamente reciente, del último franquismo ocurrían estas cosas, el conflicto se trasladó a las calles. De ahí vino la expresión de “Franco murió en la cama, pero el franquismo murió en la calle”. Es cierto que entonces no había Parlamento, tan cierto como que si el de ahora no sirve por abuso de poder del partido mayoritario, la calle volverá a ser definitiva. Y dará igual desviar las protestas fuera del centro de las ciudades, porque entonces harán falta dos policías, la que acompañe a la Manifestación y la que proteja el centro de las ciudades. Y dará igual que las leyes sean más represivas, ya lo eran, y mucho, aquellas otras.

La clave nunca estuvo en la represión sino en la solución de las causas. En Ceuta y en Madrid.

Ricardo Garanda Rojas.
(@rgarciaaranda)