El Partido Socialista Obrero Español
está cumpliendo la obligación que los tiempos exigen.
Un Gobierno apoyado en un partido
político que ha sido señalado por los tribunales como corrupto no puede
gobernar. Se podrían mantener en el poder, pero no podrían gobernar.
Y el PSOE ha sabido entender el vacío
de poder que esa circunstancia provocaba. Ahora si lo ha sabio entender, dos años después.
Cantos de sirenas por todas partes, por fuera y por dentro: “no es el momento, no se puede apoyar en los que quieren romper España y en los populistas, Pedro Sánchez no es la persona adecuada…”. Cantos de sirena que intentaban tapar lo esencial: El Parlamento tenía que censurar lo que ya habían censurado los tribunales y le tocaba al PSOE dar la cara.
Cantos de sirenas por todas partes, por fuera y por dentro: “no es el momento, no se puede apoyar en los que quieren romper España y en los populistas, Pedro Sánchez no es la persona adecuada…”. Cantos de sirena que intentaban tapar lo esencial: El Parlamento tenía que censurar lo que ya habían censurado los tribunales y le tocaba al PSOE dar la cara.
De momento, Pedro Sánchez ya está demostrando
estar perfectamente capacitado. Ha dejado claro que es un “Hombre de Estado” como
en su día supo ser un “Hombre de Partido” consiguiendo que le reeligieran las bases por segunda vez, porque dos veces lo necesitó,. Recuperando una secretaría general
que ya había ganado en otro Congreso anterior.
Pero un hombre es solo el representante
de unas ideas, de un colectivo, de una parte de este País, de un Partido. Pedro
Sánchez ha asumido el derrocamiento del Sr. Rajoy porque desde el PSOE se ha entendido claramente que un partido censurado por corrupción
no puede seguir gobernándonos.
Ahora nada va a ser fácil, el PSOE y el
Sr. Sánchez lo saben. Se necesita unidad y acuerdos, dentro y fuera. Mucha
unidad y muy generosos acuerdos por parte de los que han dado el paso y de
todos los que han decidido apoyarlo. Muy poco espacio queda para las dudas, sobre todo dentro.
El PSOE es un gran partido, y, a pesar
de las diferencias que siempre tiene que haber, dentro y fuera, hay que valorar
la importancia de que una organización como ésta, con su potencial ciudadano, con su
estructura de militancia pueblo a pueblo, con su cultura de gobierno,
haya estado ahí para cumplir con su obligación de tratar de enderezar esto.
Sin un claro sentido de la Ética social
y política no hay sociedad que pueda desarrollarse en democracia, y el gobierno
del Partido Popular había situado el sentido de esa Ética bajo mínimos. Esto ya
se intuía y se explicaba en voz alta por parte de mucha gente. Teniendo instrumentos parlamentarios como se
tenían jamás la izquierda debiera haber permitido que se gobernara desde esa
posición de falta de honestidad. Pero se permitió y ello ha estado doliendo
todo este tiempo.
Ahora llegó el momento de la enmienda, y
no ha fallado. Muy bien el PSOE. Muy bien Podemos. Magnífico el apoyo de los
demás. Era un problema de responder parlamentariamente a las posiciones
gubernamentales de corrupción demostrada. Y se está haciendo.
Las dificultades de gobernar con el
apoyo de esta heterodoxa y variopinta mayoría solo se pueden paliar de una
manera: con la fuerza que da la unidad interna, en el PSOE y en Podemos.
Los debates internos sirven para encontrar mejor los caminos correctos. Las
descalificaciones, sin embargo, sólo sirven para que esos caminos se loden y la
oscuridad ocupe el espacio de la luz necesaria para la adecuada gestión de lo
público. En el PSOE hay grandes hombres que dieron tanto en su militancia que parece se quedaron vacíos, debieran ahora reconocerlo y no exhibir su desnudez.
Pedro Sánchez ha demostrado que las
bases del PSOE acertaron cuándo le devolvieron la secretaría general del
partido. ¿Se podrían haber equivocado? Claro que sí ¿Cómo no? De hecho, desde
entonces, ha habido muchas personas de peso dentro del partido que han
mantenido eso, que las bases se equivocaron.
¿Han acertado éstos próceres con su valoración? Parece que no. Es verdad que la historia suele situar a cada
uno y a cada una en el sitio que merece.
Pero en una mentalidad progresista es normal que el sentido de la
rectificación suela estar muy unido a la percepción del bien común de un País,
de una sociedad. Seguro que aquí ocurre eso.
Suerte para D. Pedro Sánchez y para su
equipo. Y apoyo desde el primero hasta la última de sus compañeros y compañeras
de Partido. En este País lo necesitamos.
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